El oso y el toro son figuras usadas en el contexto de los mercados bursátiles para referirse a sus subidas y bajadas. En un mercado oso la economía decrece, en un mercado toro, la economía se fortalece; esos dos momentos están fuertemente ligados a la especulación por un lado y por otro, a la psicología de los inver-sionistas. Aunque tengamos en nuestros imaginarios la idea de que la economía y su mercado son estancias regidas por la matemática y la razón, en las que se refleja una sociedad secularizada, lógica, también se puede argumentar que se trata de sistemas regidos por pasiones, emociones y supersticiones: de la misma forma que la guerra, la economía puede entenderse paralelamente como una ciencia o como un capricho. El motivo por el cual se usa al oso y al toro como símbolos dentro de la metáfora mercantil, es debido a la manera en la que cada uno de ellos ataca durante una batalla: el oso hace movimientos hacia abajo con sus patas, y el toro hacia arriba con sus cuernos. En la constante batalla entre lo que sube y lo que baja, el capitalismo encuentra un espacio fértil para autorregular su existencia a punta de la sucesión de la crisis y la prosperidad, sumiendo a los humanos bajo él vaivén de una rueda de la fortuna, al interior de la cual no pueden ver alternativa, y en la que finalmente se divierten, a veces.
En Capital místico, Gabriel Zea combina las metáforas del toro y el oso con lenguajes, simbologías y herramientas propias de las tradiciones mística y ocultista; entre la adivinación y la animación de la cultura de masas, esta exposición es un campo de juego especulativo conceptual sobre la manera en la que el intercambio capitalista opera bajo las reglas del encantamiento. Así ha logrado sumirnos en un aletarga-miento que no nos permite imaginar mundos posible más allá de él. La crisis actual que atravesamos no es solo política y económica y ecológica, es también espiritual porque nuestra religión, secularizada y globalizada, de adoración al capital está desprovista de toda cosmogonía, de toda conexión con el devenir de la vida en el planeta.
En la casa al interior de la cual habita la exposición, estamos invitados a transitar por diferentes espacios a través de los cuales se crea un universo metafórico para pensar sobre estos temas, estas contradicciones, estas batallas, estos misterios. Nos propone también especular sobre las posibilidades de reapropiarnos de la magia, con un propósito transgresor y metafísico, para deshacer el hechizo del capital. Lo místico es algo que incluye misterio o razón oculta, Capital místico no busca proponer una crítica directa, una interpretación inequívoca o una posición moral frente al capitalismo, el mercado, la globalización económica o su dominio sobre nuestras vidas; crea en cambio un espacio para pensar y tratar de mirar los problemas de este sistema desde una perspectiva diferente, evidenciándolo como algo que ha mutado en un sistema desprovisto de racionalidad.
Siente cómo tu yo capitalista desaparece.
María Adelaida Samper
Curadora
The bear and the bull are figures used in the context of stock markets to represent their fluctuations. In a bear market, the economy declines; in a bull market, the economy strengthens. These two moments are strongly linked to speculation on the one hand and investor psychology on the other. Although we may imagine that the economy and its markets are governed by mathematics and reason, reflecting a secular, logical society, we can also argue that these are systems governed by passions, emotions, and superstitions: just like war, the economy can be understood both as a science and as a whim. The reason why the bear and the bull are used as symbols in the commercial metaphor is because of the way each of them attacks during a battle: the bear makes downward movements with its paws, and the bull makes upward movements with its horns. In the constant battle between what goes up and what goes down, capitalism finds fertile ground to self-regulate its existence through a succession of crises and prosperity, plunging humans into the ups and downs of a wheel of fortune, within which they see no alternative, and in which they ultimately enjoy themselves, at times.
In Mystic Capital, Gabriel Zea combines the metaphors of the bull and the bear with languages, symbols, and tools from mystical and occult traditions. Between divination and the animation of mass culture, this exhibition is a conceptual and speculative playground that explores how capitalist exchange operates under the rules of enchantment. In this way, it has managed to plunge us into a lethargy that prevents us from imagining possible worlds beyond it. The current crisis we are going through is not only political, economic, and ecological; it is also spiritual because our secularized and globalized religion of worship of capital is devoid of any cosmogony or any connection with the future of life on the planet.
In the house where the exhibition takes place, we are invited to walk through different spaces that create a metaphorical universe to think about these issues, these contradictions, these battles, and these mysteries. It also invites us to speculate on the possibilities of reappropriating magic, with a transgressive and metaphysical purpose, to undo the spell of capital. The mystical is something that includes mystery or hidden reason. Mystic Capital does not seek to propose a direct critique, an unequivocal interpretation, or a moral position on capitalism, the market, economic globalization, or its dominance over our lives. Instead, it creates a space to think and try to look at the problems of this system from a different perspective, revealing it as something that has mutated into a system devoid of rationality.
Feel your capitalist self disappear.
María Adelaida Samper
Curator




